Los meses siguientes fueron una etapa de calma y reconstrucción.
Diógenes compró un apartamento modesto, cerca de la empresa.
No era lujoso, pero tenía lo esencial: una pequeña terraza, mucha luz natural y una vista directa al edificio donde trabajaba Ámbar.
Ella, por su parte, retomó su rutina con más fuerza, aunque los últimos meses del embarazo le pesaban.
A veces, cuando no podía dormir, le escribía:
> "¿Estás?"
Y él, sin importar la hora, respondió al instante:
> “Siempre para ti.”
Y se qu