—¡Me traicionaste, te burlaste de mí e intentaste dañarme cuando estaba embarazada! —gritó Hellen, con la voz rota por la rabia contenida durante años—. ¿Qué clase de amiga eres? ¿Qué clase de persona hace algo tan atroz como eso? ¡Jamás te habría traicionado, Tatiana! ¡Jamás! Eras como una hermana para mí… pero eso se terminó. Puedo ayudarte, claro que puedo, pero no lo haré. Esto se llama karma, y lo tienes bien merecido.
Tatiana apretó los puños con fuerza. La rabia la consumía por dentro, p