Me quedé estática en medio del salón, con los sentidos zumbando. Ese aroma... era una llave abriendo una puerta que yo misma había sellado con candados de indiferencia durante cinco años. No era solo un perfume; era una presencia, un recuerdo táctil de una piel clara y unos ojos café que me miraban con una tristeza infinita. Estaba ida, flotando en un limbo entre el presente lujoso y un pasado que creía enterrado.
De repente, un contacto brusco me trajo de vuelta. Sentí la mano de Jasper ce