Capítulo 120

El sonido de la puerta cerrándose al final del pasillo fue casi imperceptible, pero Adeline lo notó.

No porque lo oyera con claridad, sino porque el aire cambió. Como si la casa hubiera vuelto a contener la respiración. Damián y Santiago seguían hablando en algún punto cercano, aunque sus voces ya no llegaban hasta la sala. Solo quedaba el murmullo distante del sistema de ventilación y el tic-tac regular del reloj antiguo.

Adeline apoyó la taza de té sobre la mesita, con cuidado. El líquido
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App