Capítulo 121

El silencio se volvió incómodo después de la última pregunta.

No fue un silencio vacío, sino uno cargado de posibilidades. Damián permanecía de pie frente a Adeline, con los brazos relajados a los costados, pero el cuerpo rígido, como si cada músculo estuviera conteniendo una reacción. Santiago, a unos pasos de distancia, parecía debatirse entre intervenir o desaparecer.

Adeline fue la primera en moverse.

Apoyó las manos en los brazos del sofá y, con un gesto lento pero decidido, se acomo
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