Al principio, en mi estado de semiinconsciencia, pensé que era parte de un sueño, un zumbido lejano. Pero luego la vibración se convirtió en un sonido, una voz grave que resonaba directamente contra mi oído, retumbando en el pecho sobre el que yo estaba descaradamente esparcida
Abrí los ojos con pesadez. La habitación estaba sumida en sombras, iluminada apenas por el resplandor azulado de la pantalla de un teléfono. Damián estaba hablando.
—... No me interesa si llora, Marcos. Me importa una mi