Narrado por Lucan
Estaba en plena reunión, sentado a la cabecera de la mesa de caoba pulida en la sala de juntas de los Moonridge, rodeado de alfas y betas que asentían a cada palabra mía sobre la expansión territorial en el norte, números proyectados en la pantalla gigante detrás, alianzas que consolidaban mi posición después del matrimonio con Isaelle, todo calculado para escalar más alto, para que nadie cuestionara mi lugar en esta élite que tanto había codiciado.
Cuando la puerta se abrió con un golpe discreto, uno de los asistentes entrando con expresión tensa, inclinándose para susurrarme al oído que tenía una llamada urgente del informático, que ya habían restaurado la grabación y se veía el rostro completo del hombre con el que la omega había huido.
—Ya lo tiene todo listo, señor. Lo ha logrado al fin.
Me disculpé con un gesto breve, la sonrisa profesional encajada mientras me ponía de pie, saliendo al pasillo con pasos medidos aunque la rabia ya subía por mi garganta como ácid