Narrado por Lucan
Lo sabía, sabía que Brienna se había deshecho de mis cachorros, lo había sentido en cada fibra durante esas semanas que ahora se me antojaban un infierno borroso, una lucha intensa que no entendía cómo demonios ella había ganado, un tirón constante en el pecho que me despertaba por las noches sudando, el vínculo peleando por mantener lo que era mío, esa semilla que había plantado en su vientre durante el celo, en la nieve como lobos, profundo y repetido hasta que el nudo nos sellaba y el placer borraba todo lo demás.
Pero ella resistió, la muy puta resistió, y luego vino la pérdida, un vacío que me golpeó muy hondo, el hilo cortándose de golpe mientras yo estaba en esa maldita cena de compromiso, sonriendo a Isaelle y a su familia como si nada, cuando dentro sentía que algo se rompía, que me arrancaban una parte que ni siquiera sabía que quería hasta que la perdí.
Estaba sentado en la cama de la suite nupcial, el cuerpo perlado de sudor aunque el aire acondicionado