Narrado por Lucan
Estaba en un almuerzo, sentado frente a Isaelle en la mesa larga del comedor principal de la mansión Moonridge, el servicio moviéndose alrededor como sombras discretas, sirviendo platos que apenas tocábamos, el silencio entre nosotros tan denso que cortaba más que los cuchillos de plata.
Ella apenas me hablaba desde hacía semanas, desde esa noche del colapso donde todo salió a la luz de la peor manera, sus ojos evitándome cada vez que coincidíamos en los pasillos o en las cenas familiares obligatorias, el enojo hirviendo bajo su superficie calmada, una rabia fría que no explotaba pero que me quemaba igual, porque como casi no la conocía de verdad, más allá de las negociaciones prenupciales y las noches protocolarias después de la boda, no sabía cómo calmarla, cómo romper ese hielo que se había formado entre nosotros, ni siquiera con regalos caros o gestos que en otras mujeres habrían funcionado, pero Isaelle no era cualquier mujer, era una alfa en todo el sentido, f