Dafne se despertó sofocada. Había soñado con aquel beso que Benjamín le dio en su oficina cuando renunció. Su corazón latía con fuerza, y el calor le subió al rostro al recordar la intensidad de aquel momento. Se sacudió la cabeza con frustración, intentando ahuyentar el pensamiento.
«Deja de sonar tonterías, él es un hombre ocupado.»
Se dirigió al baño. Después de asearse, sacó la maleta y la metió en el clóset sin ordenarla. Solo la abrió para sacar una camisa ancha y un pantalón corto holgad