De repente, unos gritos fuertes rompieron la atmósfera del lugar. La música se apagó de golpe y las luces se encendieron, dejando a la vista una escena caótica. Las chicas se miraron entre sí, con el estómago encogido. Sus miradas se dirigieron hacia la entrada, donde un grupo de hombres avanzaba con paso firme hacia ellas.
—Chicas, se los dije… estamos en serios problemas —susurró Sofía, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda.
Ava tragó saliva al encontrar la mirada oscura y asesina de