Greta abrió los ojos poco a poco, aturdida. Trató de balbucear unas palabras, pero su voz apenas salía.
—No te desesperes, voy por un médico —dijo su hijo apresuradamente.
Con la bebé en brazos, salió corriendo en busca de ayuda. Segundos después, varios especialistas entraron a la habitación. Mientras tanto, Dante se dirigió a la sala de espera para dar la noticia del nacimiento de los bebés y de la reacción de Greta a quienes esperaban con ansias.
Un año después...
—¡Pues yo sí voy a ir a la