Mundo ficciónIniciar sesiónAdrien se sentó en el borde de la cama, con las manos enlazadas en las mías. Me acerqué despacio, con el peluche aún contra mi pecho, su tela impregnada del calor reciente de mi regazo. Me senté a su lado, nuestras rodillas rozándose apenas como dos páginas que se encuentran por accidente en un libro viejo.
—¿Te pesa algo más que el miedo? —pregunté con voz baja, casi como si no fuera m&iacu







