Mundo ficciónIniciar sesiónAdrien.
Esperaba el regreso de Camelia cuando sentí un arma apuntándome directamente a la cabeza. Era metálica y helada en la base de mi cráneo. Y, entre la silenciosa y desértica sala de espera, pude escuchar con claridad el sonido del gatillo. Estaba cargada, pero por suerte aún la bala no era disparada.
Todos los músculos de mi cuerpo se contrajeron y me aferré a la tibia calidez que me ofrecía mi hi







