Lyra esperaba que Kael actuara de inmediato. Ya tenía el dinero y los recursos necesarios para vengarse de Mirkay, pero él seguía comportándose como si sus planes se hubieran detenido o aplazado.
Cada mañana llevaban juntos a los pequeños al colegio y luego se dirigían al trabajo, aunque Lyra no se enfocaba demasiado en la rutina. Sabía bien que Kael no estaba siendo pasivo, solo estratégico. En realidad, lo que más le preocupaba en ese momento era Rose.
—¿Cómo me veo? —preguntó Rose, señaland