Kael enseñaba a los pequeños algunos aspectos de la compañía. Aunque aún eran niños, él creía firmemente que debían empezar a prepararse para el momento en que tuvieran que asumir responsabilidades. Pero cuando Lyra entró en la habitación, algo cambió. Sintió de inmediato su energía apagada, como si una sombra la envolviera.
Se levantó de su asiento con rapidez. Su lobo interior aulló, inquieto, alertándolo de que algo estaba pasando con Lyra.
—Cariño, ¿estás bien? —preguntó al acercarse, con l