Kael comenzó a sentirse mareado tras beber. Perdía el control de su cuerpo, tambaleándose de un lado a otro como si realmente estuviera ebrio. Los miembros de la manada observaban en silencio, intercambiando miradas y murmurando burlas sobre su estado.
—Es tu oportunidad, Artemisa —dijo Martian, entregándole una diminuta cámara de video. Ella la guardó con disimulo en su bolso y se acercó al Alfa con cautela.
—Cariño, ¿qué te pasa? ¿Estás bien?
Kael apenas podía distinguirla. Su visión era borr