—¿Qué fue eso? —preguntó Andrew mirando a su tío fijamente —no me digas que quieres volver con esa loca.
Darío se limpió los labios con el dorso de la mano. Esa mujer tenía el descaro de besarlo, acaso no tenía algo de dignidad.
Se había vuelto loca de un pronto a otro, esa no era la mujer orgullosa que él conocía.
—No lo sé, se volvió loca y se lanzó sobre mí, fue horrible, me sentí acosado —bromeó.
Andrew toma asiento y ordena un trago.
—Me hiciste venir aquí, puedo saber de qué se trata.