Una semana entera de silencio absoluto en el plano personal había convertido el piso ejecutivo de las Empresas Valenti en un desierto de hielo. Siete días en los que Lia se había limitado a ser una sombra impecable detrás de su escritorio, cumpliendo cada orden con una precisión quirúrgica y manteniendo la distancia de seguridad que le había exigido a su jefe. Siete días en los que Adrián, consumido por la espera del informe de su investigador privado y por la humillante declaración de su secre