Al llegar a la pista, la música cambió a un ritmo más intenso y la pista de baile se llenó de parejas. De pronto, Lia lo vio frente a ella. Máscara negra, hombros anchos, porte imponente. Una sonrisa ladeada iluminó el rostro del desconocido, como si supiera un secreto que nadie más conocía.Él se inclinó apenas y su voz grave envolvió a Lia como un susurro: —Eres la mujer más hermosa de esta noche.El calor subió al rostro de Lia. Ella sonrió, sin poder evitarlo, y entonces él posó su mano firme en la cintura de ella. El corazón de la joven latió desbocado. "¿Quién es este hombre tan misterioso?", pensó. Su sola presencia parecía hipnotizarla.Los ojos de ella recorrieron el rostro del desconocido en busca de alguna pista: sus ojos verdes brillaban detrás de la máscara, su nariz recta y perfecta, sus labios finos, tentadores, tan cerca que la mente de ella solo podía imaginar cómo se sentirían sobre los suyos. Las manos de Lia, casi sin querer, descansaron en el pecho de él. Bajo la
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