La ruptura de los cimientos
La puerta de casa se cerró tras Lia con un chasquido metálico que sonó como una sentencia definitiva. El silencio del hogar, habitualmente un refugio de paz, se sentía esta noche cargado de una electricidad estática, un presagio de tormenta. Su padre, Joaquín, estaba sentado en el sillón de siempre, inmerso en la lectura de las noticias digitales en su tableta. Apenas el metal rozó el marco, Joaquín levantó la vista; el brillo de sus gafas ocultaba unos ojos que chi