El veneno de los celos
Desde la penumbra de la terraza, el mundo exterior parecía una postal lejana y distorsionada. El aire de la noche era gélido, un contraste brutal con el calor sofocante del salón principal, pero Lia agradecía ese frío que le entumecía la piel. Apoyó las manos en la barandilla de piedra, con la copa de champán aún intacta entre sus dedos, incapaz de apartar los ojos de los ventanales de cristal.
En el centro de la pista de baile, bajo el destello implacable de las luces d