Alessia Vittoria Bellerose
La mansión Bellerose ya no parece una casa. Parece un cuartel.
Los pasillos que antes olían a flores frescas, cera cara y secretos de familia ahora huelen a pólvora, café frío, cables quemados y miedo contenido. Hombres armados entran y salen por la puerta principal. Rocco grita órdenes por teléfono. Octavia trabaja con dos computadoras abiertas sobre la mesa del comedor, rodeada de documentos, mapas, discos duros y fotografías que nadie debería tener que mirar dos ve