Alessia Vittoria Bellerose
Dante ya no me mira como antes, o tal vez soy yo quien dejó de mirarlo igual. Antes, cada vez que entraba a una habitación, mi cuerpo se preparaba para pelear. Tenía la respuesta lista, la mirada fría, la defensa levantada. Con Dante siempre parecía necesario atacar primero para no terminar devorada por su arrogancia.
Pero ahora es distinto, no porque él haya dejado de ser peligroso. Dante Salvatore Valcárcel sigue siendo el tipo de hombre que hace callar una sala sin