Alessia Vittoria Bellerose
Siento la mano de Dante cerrarse alrededor de la mía, firme, caliente, peligrosa. Levanto la barbilla.
—No.
Sonrío apenas.
—Estoy advirtiendo a la serpiente antes de pisarle la cabeza.
Rocco suelta una risa baja detrás de nosotros. Isadora se pone pálida de rabia. Dante se inclina hacia mi oído, pero habla lo bastante bajo para que solo yo lo escuche.
—Alessia.
Mi nombre suena distinto. Casi roto.
—¿Qué? —susurro.
—No tienes idea de lo que acabas de hacer.
Lo miro de