Alessia Vittoria Bellerose
Antes de que pueda responder, un hombre se acerca a la mesa. Tiene unos cincuenta años, barba corta, traje claro y mirada cansada. Dante no se mueve.
—Mateo —claudica.
El hombre me mira a mí y luego baja la voz.
—Traje lo que pidió.
Deja un sobre marrón sobre la mesa. Mi pecho se aprieta. Dante lo toma, pero no lo abre.
—¿Quién más preguntó por esto?
Mateo traga saliva.
—Isadora.
El nombre cae como una mancha, Dante se queda inmóvil.
—¿Cuándo?
—Ayer en la noche. Dijo