Dante Salvatore Valcárcel
Amara sangra del hombro, pero respira. Alessia camina hacia mí. Su rostro está pálido, pero sus ojos no tiemblan.
—No la mates todavía.
—Todos parecen empeñados en quitarme diversión.
—Necesitamos la fórmula.
—Y la red.
—Y la verdad.
Suelto a Isadora lo suficiente para que respire, pero no para que se mueva.
—Habla.
Isadora escupe sangre al suelo.
—No puedo abrir la memoria aunque quiera. Solo ella puede.
Mira a Alessia.
—La voz de Vittoria.
—Ya la usé para abrir la ca