Alessia Vittoria Bellerose
La casa de Dante Salvatore Valcárcel no parece una casa. Parece un jodido palacio, una hermosa prisión.
Está ubicada en una zona privada, lejos del ruido de la ciudad, detrás de muros altos, portones negros y cámaras que siguen cada movimiento como ojos sin parpadear. El auto entra sin que nadie pregunte nada. Los guardias se apartan apenas ven a Dante sentado a mi lado, como si no necesitaran escuchar órdenes para saber que deben obedecer.
Yo, en cambio, llevo todo