Alessia Vittoria Bellerose
Despierto con la luz del sol entrando por las cortinas, por un momento no sé dónde estoy, luego recuerdo. La casa de Dante. Me incorporo de golpe.
El corazón me late rápido, pero la habitación está en silencio. Nadie ha entrado. Nadie me ha tocado. Nadie ha intentado obligarme a nada.
Eso no debería sorprenderme, pero me sorprende. Me levanto, entro al baño y me miro al espejo. Estoy despeinada, con el rostro más descansado de lo que esperaba. Mi cuerpo se siente meno