Dante Salvatore Valcárcel
La mano de Alessia tiembla dentro de la mía, no lo admite, no lo diría aunque tuviera una pistola contra la sien.
Pero tiembla y aun así no se suelta, eso me gusta más de lo que debería.
La puerta secreta del despacho se cierra detrás de nosotros con un sonido seco, tragándose la voz de Lorenzo al otro lado. Su grito queda encerrado en la oficina, lejos de ella, lejos de sus papeles, lejos de ese intento miserable de quitarle el poder con la excusa de protegerla.
Ale