Alessia Vittoria Bellerose
Él entra y la pared vuelve a cerrarse detrás de su espalda.
—Buenas tardes, Alessia.
Su voz me recorre entera.
Rabia, deseo, miedo, todo junto.
—¿Qué demonios haces aquí?
—Entrar.
—Eso ya lo veo.
—Entonces formula mejor la pregunta.
Tomo un abrecartas del escritorio, él mira el objeto y luego me mira a mí. No parece preocupado, eso me molesta más.
—Da un paso más y te juro que te lo clavo.
Dante inclina apenas la cabeza.
—Me gusta cuando amenazas con objetos que no sa