Dante Salvatore Valcárcel
—Aléjese de ella —demanda, mirándome por fin.
Su voz es controlada, pero no lo suficiente, hay rabia debajo, no profesional. Personal, eso me arranca una sonrisa.
Pequeña y fría.
—¿Y tú eres?
—Su jefe de seguridad.
—No pareces muy bueno en tu trabajo si la encontré antes que tú.
Gael aprieta la mandíbula y Alessia da un paso adelante.
—Gael, estoy bien.
Él no la mira como un empleado mira a su jefa.
No.
La mira como un perro que encontró a su dueña herida y quiere lam