Dante Salvatore Valcárcel
La familia Bellerose organiza una ceremonia privada en honor a Rafael, como si el viejo hubiera sido un santo de mármol y no un hombre capaz de sentarse conmigo a negociar en la oscuridad.
La alta sociedad adora limpiar a sus muertos.
Les pone flores, discursos, velas y frases bonitas. Borra los secretos, maquilla los pecados y convierte a los hombres peligrosos en retratos elegantes colgados sobre paredes caras.
Pero yo recuerdo al verdadero Rafael Bellerose.
El que s