Alessia Vittoria Bellerose
—Las estupideces son peligrosas cuando se hacen en lugares ajenos.
—¿Este lugar es suyo?
—Sí.
La respuesta cae entre los dos. Miro alrededor. Los guardias. Las mesas. Los hombres callados. La forma en que nadie se acerca a él.
Claro.
Por supuesto que este lugar le pertenece.
—Entonces supongo que debo pedir permiso para respirar.
—No.
Se inclina apenas hacia mí.
—Pero para seguir bebiendo así, sí.
El descaro me enciende la sangre.
—Usted no me conoce.
—Conozco a las m