Dante Salvatore Valcárcel
Bendita sea su falta de diplomacia.
—Presento mis respetos.
—No fue invitado.
—Lo sé.
—Entonces se equivoca de puerta.
—No suelo equivocarme de puertas.
Su mirada se estrecha.
—Claro. Usted prefiere entrar por las grietas.
Sonrío apenas.
—Veo que me presta atención.
—No se halague. Los peligros se vigilan.
—Entonces me considera un peligro.
—Lo considero una molestia con buen traje.
Rocco tose detrás de mí.
Bianca palidece.
Yo quiero reír.
No lo hago.
Pero quiero.
Porq