VERONICA.
Bruno me tomó de la mano y me llevó hacia una puerta que nunca había visto antes. La puerta era de madera oscura y tenía un mango de hierro en forma de serpiente. Bruno abrió la puerta y me hizo entrar.
Me encontré en un cuarto que parecía sacado de una pesadilla. Las paredes estaban cubiertas de terciopelo rojo y había velas encendidas en cada rincón. El aire estaba lleno de un olor a incienso y a algo más, algo que no podía identificar.
Había una cruz de madera en el centro de la ha