VERONICA
Me desperté con un dolor de cabeza punzante y una sensación de desorientación total. No sabía dónde estaba ni qué había pasado. Mi mente estaba nublada y mi cuerpo se sentía pesado, como si hubiera sido aplastado por algo. Intenté moverme, pero un dolor agudo en mi costado me hizo jadear.
Miré alrededor y vi que estaba en un lugar desconocido, con paredes blancas y equipo médico. ¿Estaba en un hospital? No recordaba cómo había llegado allí. Mi memoria parecía un agujero negro. Intenté