Bruno se pasó la mano por el cuello, un gesto que siempre hacía cuando estaba nervioso o estresado. Me miró con una mezcla de sorpresa y confusión en sus ojos. Luego, su expresión cambió a una de seriedad y preocupación.
—Eso no debió pasar —dijo, su voz baja y tensa.
Me acerqué a él, intentando entender a qué se refería.
—Pero pasó—mi voz suave y curiosa—. No lo pude controlar, se metió de un momento a otro y no lo puedo sacar de mi mente.
Bruno se alejó de mí, como si mi cercanía fuera peligr