CAPÍTULO 18. Terapia de choque
El teléfono de Lauren vibró cuando ya estaba en pijama, con el cabello recogido de cualquier manera y una taza de té enfriándose sobre la mesa. Había pasado el día concentrada en números, flujos y correcciones, intentando no pensar demasiado en que el idiota de su jefe la había plantado en el corporativo después de obligarla a ir. Así que su cuerpo aún conservaba una tensión rara, como si algo hubiera quedado inconcluso.
Miró la pantalla y frunció el ceño: Número desconocido.
Durante un segundo