CAPÍTULO 19. Golpes controlados
Lauren se quedó mirando la nota en la pantalla del portátil más tiempo del que habría querido admitir. El correo seguía abierto, inmóvil, como si la frase tuviera peso propio.
Yo duro toda la noche.
Sintió un cosquilleo extraño en el pecho, una mezcla incómoda de fastidio, sorpresa y algo que prefería no nombrar. No era halago. Tampoco indignación pura. Era esa sensación peligrosa que aparece cuando alguien cruza una línea y, aun así, no te apartas de inmediato.
—Imbécil —murmuró, cerrando el po