CAPÍTULO 33. Un bebé... sin lazos
Aquella frase de Mark se sintió de repente como un golpe de realidad entre ellos.
Lauren parpadeó como si despertara de algo que no debía haber empezado, y se bajó despacio de la mesa, acomodándose el vestido rojo con un gesto automático, casi defensivo. Sus dedos alisaron la tela sobre sus pechos y luego bajaron hasta las caderas, asegurándose de que todo estuviera en su sitio.
Mark notó el cambio al instante, porque no era solo el movimiento físico, sino también la energía que la rodeaba. El