CAPÍTULO 17. Viejos fantasmas
Mark soltó una maldición por lo bajo mientras salía del edificio y se metía al coche sin siquiera mirar a dónde iba. Normalmente era consciente de cada gesto, cada saludo, cada rostro que podía ser útil más adelante, pero ese día no. Ese día todo le resultaba irrelevante.
El día ya estaba medio perdido. Lauren había ido a su empresa a buscarlo, seguramente había averiguado quién era él; pero no había logrado verla, no había logrado hablar con ella y, para colmo, sentía esa inquietud absurda que