CAPÍTULO 29. A la vista de todos
Mark estaba junto a la puerta de salida, como si le hubieran echado atrás al Cancerbero… o tuviera sus mismas pulgas.
—¿Alguna señal de la señorita Hale? —preguntó sin volverse a uno de los empleados que rondaban la entrada.
El hombre se acercó un poco más, consciente de que se estaba desesperando alguien que no solía esperar por nadie.
—Aún no, señor —respondió con educación—. Pero… hay algo que debería saber.
Mark giró apenas la cabeza. El gesto fue mínimo, pero suficiente para que el emplead