KATIA VEGA
—Eres una mujer inteligente, valiente y muy hermosa… ¿por qué quedarte al lado del hombre que te hizo tanto daño? ¿Qué sentido tiene seguir ahí, esperando a que vuelva a golpearte o humillarte? —preguntó el teniente en cuanto lo acomodé contra la pared del elevador.
—Lo amo. —La respuesta era sencilla—. Tal vez tienes razón, tuve que irme, huir. De hecho, lo intenté, pero no pude, mi corazón no me lo permitió.
Me recargué del otro lado del elevador, recordando con melancolía, dándo