LISA GALINDO
El día había llegado y las noticias avisaban de la gran boda del artista Alex Hart, como si fuera la historia de la Cenicienta. La simple y boba reportera logrando su sueño de casarse con el acaudalado y atractivo artista.
Esto era más grande de lo que alguna vez soñé y más dulce de lo que esperaba. No dejé de verme ante el espejo, sorprendida de verme de blanco.
—¿Estás lista? —preguntó Katia asomada a la puerta, viéndome con ternura—. Solo faltas tú.
Sonreí con el corazón expl