Mundo ficciónIniciar sesiónHÉCTOR GARZA
—No pienso molestarla, solo necesito hablar con ella… —insistí ansioso mientras veía como uno de los ayudantes de la señora Saavedra se dirigía con Rosa al interior del aeropuerto.
—No, lo siento, está en un momento muy vulnerable y no quiero que sea mal influenciada por su corazón suave. Es una chica







