Brandon
Nunca me había considerado un hombre con suerte, no desde el día en que el fuego se llevó a mi familia y me dejó a medias en este mundo. Para mí, dormir siempre había sido una tortura; una sucesión de pesadillas donde el olor a humo y los gritos me despertaban a mitad de la noche con el corazón a punto de estallar.
Hasta esa noche.
Haber dormido con Madison en el sofá cama había sido un error de cálculo, un impulso estúpido nacido de la culpa por haberla rebajado frente a Lucía. Pero