Brandon
El trayecto en el ascensor privado hacia el sótano de la torre se sintió como el descenso a una arena de gladiadores. Acomodé los puños de mi camisa negra y ajusté la máscara de seda que cubría el lado derecho de mi rostro. Aunque en el ático ya había aprendido a dejarla de lado frente a Madison, el mundo exterior era un nido de buitres hambrientos de morbo; no les daría el gusto de usar mis cicatrices como un arma de distracción.
Miré de reojo a Madison. Llevaba un impecable traje s