Madison
La luz de la mañana siguiente entró con una timidez agradable por el ventanal. Me levanté con una energía renovada, decidida a ocuparme de los cachorros. El baño principal del ático ya estaba listo, había colocado un par de toallas mullidas en el suelo, el agua estaba a una temperatura templada perfecta y Layka miraba la bañera con una sospecha infinita.
Estaba acomodando los jabones cuando me di cuenta de un detalle, el frasco de acondicionador especial para el pelaje de los cachorr