Jennifer dejó escapar un gemido ahogado al abrir los ojos. La luz de la habitación era demasiado intensa y tuvo que volver a cerrarlos. En un segundo intento, su vista, aunque un poco borrosa al principio, se fue aclarando gradualmente.
Alcanzó a distinguir a Anna sentada a su lado y tuvo que parpadear para cerciorarse de que no se lo estaba imaginando. —¿Ann? —murmuró.
—Bienvenida de vuelta —dijo Annabel con voz gélida.
Jennifer echó un vistazo a su alrededor de inmediato y cayó en cuenta de q